Panamá y el diseño responsable en la arquitectura.

Panamá y el diseño responsable como mejora de calidad de vida.

Por: Hugo González

Durante las últimas décadas, Panamá experimentó una expansión económica sin precedentes, y así lo muestran las cifras: en los últimos 25 años, lideró el crecimiento económico de la región con un 5,9% según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto se evidenció mayormente en el desarrollo del sector inmobiliario de la Ciudad de Panamá, donde la propagación precipitada de construcciones de edificios de alta densidad dio paso a nuevos retos de carácter urbano, económico y social.

Este desarrollo desmedido en tan corto periodo de tiempo, sumada a la carente planificación urbana que la ciudad padecía desde la década de los 70s, entre otras cosas, conllevó a la proliferación de barriadas en la periferia del área metropolitana con ciertas carencias urbanísticas, que afectaban directamente la calidad de vida de los habitantes y producían un sin número de inconveniencias a su vez.

El diseño de las viviendas de estas barriadas se vio comprometido también, donde la calidad de vida del inmueble pasó a un segundo plano para lograr abaratar costos de materiales, diseño y construcción, y al mismo tiempo potenciar sus ganancias.

Bajo una serie de análisis a esta tipología de vivienda de suburbio, se precisaron ciertas problemáticas relacionadas al proceso de diseño que deterioran el vivir de sus espacios. A partir de éstas denotamos un conjunto de variantes que deben considerarse para mejorar el bienestar del habitar. En eso tenemos:

  • El aprovechamiento del recurso solar, a nuestro favor: Un diseño inteligente no sólo nos protege del sol, sino que entiende el comportamiento del mismo con respecto a la vivienda, maximiza su uso en los interiores para promocionar iluminación natural durante todo el día, prescindiendo de luz eléctrica, que contribuyen al aumento de las temperaturas interiores.

  •  Ventilación natural de los espacios interiores. Existe una incomodidad generada por la temperatura de nuestro clima húmedo tropical, pero dicha temperatura real se ve opacada por la implacable sensación térmica, que se hace mas difícil aún si la casa en la que vivimos no está preparada para estos calores. La propagación del uso excesivo del aire acondicionado en la ciudad sólo ha permitido que se agrave la sensación térmica, perpetuando el mito que en Panamá no se puede vivir sin estas máquinas de aire, y esclavizándonos entonces a él. Es por esto, que la ventilación cruzada natural es esencial para mantener los espacios interiores de la vivienda frescos y agradables. Esto se logra acondicionando los espacios interiores para que el aire los atraviese, el aire caliente sale y el frío entra, generando un ciclo de reciclaje de aire natural.

 

  • Materiales aptos para nuestro clima. Las altas temperaturas que sentimos durante el día y la noche no provienen exclusivamente de la atmósfera, sino que la misma estructura de las viviendas lo retienen y magnifican. Las paredes, pisos y techos absorben el calor que se produce durante el día, y es expulsado durante la noche. Existen una serie de materiales como el vidrio, el más conocido y favorecido en la fachadas de los nuestros nuevos edificios, por aparentar cierta fachada ilusoria de “modernidad”, que agravan exponencialmente este problema, al tener la capacidad de potenciar el calor del sol hacia los interiores, a manera de lupa. Por eso, es necesario evitar estos materiales, como también utilizar aislantes térmicos en techos y paredes.

 

  • Implementación de jardines que logren relacionarse con el interior de la vivienda. Además de garantizar aires más puros y graduar los niveles de humedad, de acuerdo a múltiples estudios, la interacción activa con plantas pueden reducir el estrés físico y psicológico. Dichos estudios también detallan qué colocar plantas en el interior del hogar permiten mejorar las destrezas cognitivas. Estudios de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, afirman que espacios vegetales aumentan la capacidad de retentiva en el cerebro y la concentración en un 40%. Danica-Lea Larcombe, experta en la salud ambiental, expresa que “las plantas confieren cambios positivos en la actividad electrical del cerebro, tensión en los músculos y la actividad cardíaca”.

 

  • Techos verdes. Los techos o “cuarta fachada”, como se denomina en arquitectura, pueden ser acondicionados no sólo para protegernos de la lluvia y la incidencia directa del sol, sino que la implantación que una capa vegetal funcionaría como aislamiento térmico, reduciendo las temperaturas interiores. También lograría incrementar el aislamiento acústico, aumentaría la vida útil del techo, purificaría el aire y prevendría las filtraciones de agua pluviales al lograr cierta retención de las mismas. Eso, sin contar su garantizada capacidad estética.

 


Escrito por el diseñador arquitectónico y fotógrafo – Hugo González.

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios

  • Fernando E. Reply

    ¡Me encanta muchísimo el enfoque desglosado que el autor brinda sobre el tema!
    Debemos encontrar una forma de hacer de todos los techos jardines, el zinc aunque funcional y descomplicado; nos tiene viviendo en pequeños hornos.

  • Roger V. Reply

    Hugo nos plantea una realidad que se vive en todas las áreas de desarrollo urbano fuera del área metropolitana de Panamá.

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