El reto de la cultura en un mundo pos-COVID-19.

El mundo cambió para los 8 billones de personas que vivimos en este planeta. Punto.

Por: Maru Galvez

No hay comparación por mas que usemos como referencia la peste bubónica o el Spanish Flu. Porque a pesar que esos virus mataron más personas a las que hoy tenemos registradas con el Covid-19 (320,000 muertes y casi 5 millones de contagios al 18 de mayo 2020) no tuvimos con esas pandemias economías con sistemas neoliberales ni globalizadas todas en pausa la vez, como tenemos hoy.

 

Por primera vez tenemos un mundo en pausa, pausa que no sabemos cuando se convertirá en stop o go, todo porque lo que hacemos o no podemos hacer no depende de nosotros. Depende sin importar si vives en una urbe, campo, país desarrollado o en una comunidad vulnerable en un país de tercer mundo, de evitar contagios y que los servicios sanitarios y médicos de nuestros países no colapsen. Por lo que estamos todos en la misma tormenta, más no todos estamos en el mismo barco.

Ahora, tomando en cuenta que todos estamos en esta tormenta es importante recalcar que hay sectores que tienen luces mas claras en como retomar acciones que otras y definitivamente la cultura parece no estar en el radar de la mayoría; no lo está ahora, ni lo estaba antes. Las razones del antes son muchas, que ahora son más visibles:

  • falta de presupuesto,
  • políticas públicas,
  • sistemas de medición e indicadores,
  • formación,
  • formalización y la lista sigue y es larga.

Pero como siempre he sido fiel creyente que cada reto es una puerta a una oportunidad, hoy me gustaría decir que la digitalización que ha tenido la cultura gracias al Covid-19 que ha podido convertir este momento en su mayor oportunidad; lograr nuevas audiencias y mercados.

 

En mi puesto como servidora pública en el sector de cultura llegan 10 propuestas al día, 85% de estas son propuestas que necesitan distribución y circulación de sus bienes y servicios culturales. Tener un mercado tan limitado con solo 4 millones de personas y la vez tener 50K creadores de contenido cultural, termina en una situación de mucha oferta y poca demanda. Sin embargo, en estos momentos post COVID-19 donde hemos trasladado obras de teatro, conciertos y las pantallas grandes de salas de cine a televisiones, computadoras, tabletas y celulares, nuestro mercado cambio de vender 100 sillas en una sala de teatro a donde el mundo entero puede convertirse en nuestro espectador.

Photo by Gabriel Benois on Unsplash

Sé que la idea es ambiciosa, pero ya hay buenos indicadores. Los reportes que tenemos de eventos culturales de artistas panameños en streaming sabemos que entre el 15 y 20% de espectadores son internacionales. Para ampliar este porcentaje y lograr audiencias internacionales para nuestros artistas (panameños) hay mucho aun por mejorar, calidad de producción, ¿cómo lograr venta de tickets?, patrocinios de empresas etc., pero la oportunidad esta.

Mientras el resto de las industrias luchan por un consumo local para sostener el agro, turismo, comercio y otros, puede ser que este sea el momento de la cultura de no solo venderse local, sino también internacional.

Solo toca trabajar en la estrategia.


Escrito por la Directora de Economía Creativa del MiCultural de Panamá

Maru Galvez.

 

 

 

 

 

 

 

 

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